Esto nació de vivirlo en carne propia.
Hubo momentos en mi propio camino donde entendía perfectamente lo que me pasaba, y aun así no lograba sostenerme. Sabía qué necesitaba cambiar, pero volvía una y otra vez al mismo lugar.
Con el tiempo entendí que no era falta de comprensión. Era falta de recursos concretos para los momentos donde todo se mueve — recursos que tenía que aprender a ver en mí misma, no solo buscar afuera.
Ahí empecé a darme el espacio, como en los rituales, para reconocer cuáles eran los recursos que ya tenía y que me funcionaban a mí en particular. Empecé a diseñar prácticas simples: de cuerpo, de movimiento, de pausa, de silencio, de escritura, de meditación.
Cuando empecé a aplicar estas mismas prácticas con las mujeres que acompaño, vi que les pasaba lo mismo que a mí: no era que no supieran. Era que no se habían dado el tiempo para reconocer los recursos que ya estaban ahí.
Reset Energético es ese sostén, hecho programa.